Después de un año de mucha actividad, de hacer magia para conciliar un estilo de vida poco saludable con el vacaciones-activasentrenamiento que es la única herramienta que nos protege de todas las amenazas inherentes al estrés y los malos hábitos que vamos acumulando llegan los meses más esperados.

Podríamos definir las vacaciones como ese periodo del año en el que no tienes nada que hacer y tienes todo el día para hacerlo.

En esta época del año, independiente de su duración existen dos pensamientos. Por un lado tendemos a pensar que tenemos que hacer lo contrario a lo cotidiano o hacer todas aquellas cosas que dejamos de hacer en nuestro día a día porque el tiempo y el hábito no lo permiten.

La primera opción puede convertirse en un duro castigo para el organismo, debido a que lo desestabilizamos durante días y llegamos a conseguir que nunca necesites tanto unas vacaciones como justo después de habértelas tomado. En el segundo caso, ofrecemos al cuerpo la opción más saludable, un ritual de tranquilidad que sirve para reprogramar los buenos hábitos y diseñar estrategias que nos permitan consolidarlos en la vuelta a la vida real.

La experiencia que en este sentido tenemos con nuestros clientes, que ya gozan de una gran riqueza de hábitos activos nos ha llevado a subir este tip.

Después de meses entrenando, consiguiendo adaptaciones y familiarizados con dosis significativas de ejercicio no es conveniente anular el ritmo de actividad al 100%. Sí que recomendamos reducir tanto la carga como el volumen de trabajo específico, por un lado para neutralizar el estrés articular y muscular, por otro lado para atemperar el impacto psico-físico que tienen los programas de entrenamiento de larga duración.

A nuestros #Fenómenos para estas vacaciones les hemos recomendado realizar actividades de duración variable y sin reloj, actividades en el medio natural, caminatas o salidas con un componente extensivo que permita mantener activo el metabolismo y contrarrestar por un lado el bajo consumo metabólico derivado de la baja actividad laboral y por otro los excesos calóricos que cometemos. Añadido a lo anterior también les hemos recomendado realizar una batería de ejercicios complementarios como:

-Ejercicios caliesténicos moderados ( flexiones sin llegar a sentir fatiga muscular, sentadillas reduciendo el volumen en un 30% al habitual, burpees sin llegar en ningún caso a las repeticiones establecidas en el programa habitual,) En definitiva realizar 3-4 ejercicios en formato circuito en cierta medida “autárquico” y reduciendo las repeticiones un 30%.

-Ejercicios de equilibrio tónico postural. Durante el trabajo, adquirimos posturas forzadas que terminan afectando al balance muscular y que derivan en mala higiene postural y dolores musculares crónicos. Las vacaciones son el mejor momento para tratar de manera dinámica esos desequilibrios y activar sobre todo la musculatura tónica. Hemos apostado en esta ocasión por incluir en el programa vacacional de entrenamiento planchas en distintos planos y abdominales isométricas ( pocas repeticiones pero en distintos planos a los habituales) y a una velocidad de ejecución baja. Combinar ejercicios de cadenas cinéticas abiertas y rango articular amplio con ejercicios isométricos. Todo recomendando no llegar a saturar a nivel de sensaciones la musculatura, buscamos la activación y la toma de conciencia por encima del desarrollo. Por lo general recomendamos incidir en músculos como el cuadrado abdominal, erector lumbar y cervical, psoas y recto femoral.

-Flexibilidad. Dentro de una sesión habitual de entrenamiento la flexibilidad es la más castigada en cuanto a volumen de trabajo, siempre nos excusamos en la falta de tiempo y desestimamos el trabajo consciente de la flexibilidad. En vacaciones, cuando el reloj no es nuestro confidente, la flexibilidad se va a convertir en la capacidad que más atención vamos a prestar. Antes de que nuestro #fenomenos partan, vamos a marcar en base al análisis postural y al trabajo diario aquellas musculaturas a estirar durante el receso. Lo mejor, indicar dos tipos de ejercicios por grupo muscular y que todos los días dediquen de manera progresiva 20 minutos a estirar por gusto.

En definitiva, lo que el profesional debe buscar es ofrecer ejercicios compensatorios, reducir la intensidad y el rigor del programa. Un buen descanso activo es mucho más reparador que el descanso absoluto.

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.-Gregorio Marañon.

www.metodofenomeno.com

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