overtraining-fenomenoAhora que queremos recuperar el tiempo perdido, que después de muchos años de inactividad nos metemos de lleno en la actividad física, hay que alertar a entrenadores y sobre todos a los recién llegados al maravilloso mundo del deporte y la actividad física sobre el síndrome del sobreentrenamiento. Este síndrome aunque presenta de manera muy frecuente en personas recién vinculadas a un programa de actividad física por asociarse a deportistas de alto rendimiento dentro del ámbito de la actividad física para la salud no lo identificamos de manera clara.

Sus consecuencias pueden prolongarse durante toda la vida, y no es que sea un síndrome incurable o que seamos catastrofistas, es que es una de las causas más frecuentes por las que muchos practicantes noveles de actividad física abandonan su programa e interpretan a futuro la actividad física como nociva para la salud o para el estado de ánimo, cuando todos sabemos sobre la investigación y sobre las buenas experiencias que es al contrario.

El síndrome de sobreentrenamiento o overtraining se define, siendo la definición aportada por Shepart muy evidente “aparición de un estado de agotamiento desproporcionado a la intensidad del esfuerzo realizado, que dura 6 meses o más.

Llegado a este punto y con el fin de aclarar el concepto, debemos señalar que existen dos tipos de sobreentrenamiento.

Por un lado el sobreentrenamiento positivo, que se reconoce como un proceso natural, se establece cuando el resultado final implica una ganancia en adaptaciones y mejora del rendimiento, tras la fase de carga y el posterior descanso.

En el lado opuesto, el sobreentrenamiento negativo hace referencia a aquel proceso de mala adaptación a los contenidos del entrenamiento y según Robson a la disminución persistente del rendimiento tras haber realizado un descanso relativo superior a dos semanas.

Se dice que un 60% de los deportistas de resistencia lo han sufrido alguna vez en su vida. El sobreentrenamiento afecta al sistema inmunitario, al sistema neuro-endocrino, al sistema nervioso y al sistema osteomuscular.

Pasamos a señalar la sintomatología clínica que puede presentar un deportista con este síndrome para seguidamente puntualizar algunas recomendaciones para potenciar la recuperación.

Como entrenadores debemos tener mucho cuidado en los primero días del programa e intentar controlar en todo momento la intensidad y el efecto del entrenamiento, siendo el EPOC uno de los indicadores más fiables en este sentido. Los recién iniciados tienen un exceso de motivación y un interés desmedido por cumplir rápido con los objetivos “soñados”, estos factores suelen desembocar en sesiones en intensidad y volumen desproporcionadas que el organismo no es capaz de asimilar, incluso es normal que vayan asociados a dietas hipocalóricas que limitan la recuperación. Si esto se produce durante varios días, los síntomas anteriormente descritos pueden empezar a aparecer y puede ser demasiado tarde. En los Centros Fenómeno gracias a la monitorización y a las posibilidades que nos brinda la tecnología controlamos en todo momento la respuesta al entrenamiento . Antes de cada sesión de entrenamiento en caso de duda o si el deportista manifiesta cierta fatiga realizamos un Recovery para conocer directamente el estado de recuperación, ajustando la sesión de entrenamiento al valor que arroja la prueba.

En aquellos casos que las herramientas no permitan tener un control tan exhaustivo, recomendamos tomar temperatura corporal, pulso basal y preguntar por el estado de ánimo, con estas tres variables podemos adelantarnos a un síndrome de entrenamiento incipiente y evitar que se acentúe.

Por último, ante la aparición de cualquier sintomatología recomendamos refugiarse en las siguientes medidas:

  • Interrumpir el entreamiento por unos días, Descansar y recuperarte .
  • Masaje de descarga, o suplantar el entrenamiento con sesiones de estiramientos, meditación o cualquier otra actividad desestresante..
  • Variar tus rutinas de entrenamiento. Ejercita zonas diferentes según el día y el esfuerzo realizado, y variar la intensidad del entrenamiento. Comunicarse diariamente con el entrenador o a inversa para analizar tras cada sesión el efecto percibido.
  • Estirar antes de entrenar. Este es un sistema probado y comprobado que previene lesiones.
  • Comer más proteínas. Aumentar la ingesta de proteínas después del entrenamiento.
  • Satisfacer tus necesidades calóricas. No comer suficientes calorías provocará un catabolismo muscular y por ende una disminución de la capacidad de recuperación y asimilación de las cargas.
  • Descansar un mes completo al menos una vez al año.
  • Aumentar la hidratación, combinando la ingesta de agua con preparados o zumos ricos en vitaminas.

Como siempre el equipo de Método Fenómeno recomienda, la mejor medida es la preventiva, como entrenadores reeducar y formar al deportista puede evitar muchos problemas, concienciarnos de que no es cuestión de cantidad sino de calidad y control es la medida más eficaz en el tratamiento de este síndrome que hoy hemos tratado.

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